Este martes Estados Unidos renovará la Cámara de Representantes, y un tercio del Senado, además de elegir decenas de gobernadores y alcaldes en todo el país. La elección se anticipa como un referéndum a los primeros dos años de la segunda presidencia de Donald Trump, y el mandatario y su partido temen una amplia derrota.
Las centenares de elecciones pueden parecer complejas de seguir, pero el balance de ambas cámaras se decidirá en unos pocos lugares. Los demócratas parecen favoritos para tomar la mayoría tanto en la cámara como en el senado, un escenario difícil de imaginar hace un año, pero la economía estadounidense, afectada por la guerra de Irán, ha desplomado el apoyo a Trump.
Senado
Los pronósticos favorecen a que los demócratas lleguen al menos a 51 escaños, cuatro más que ahora, y los necesarios para obtener la mayoría. Con ella, tendrían en sus manos cualquier confirmación a puestos del gabinete, así como de embajadores o jueces.
Los dos estados donde tienen más opciones son Carolina del Norte y Maine. El primero cada vez más azul y con un candidato que tiene cómoda ventaja en las encuestas. El otro, tradicionalmente Demócrata, en donde una popular senadora republicana, Susan Collins, ha podido evadir la polarización. Pero esta vez parece le será muy difícil.
Con esos dos, los Demócratas llegarían a 49, y tienen que empezar a buscar en territorio “rojo” para ganar terreno: en Ohio, el exsenador Sherrod Brown luce en buena posición para recuperar su cargo, mientras que en Texas, uno de los bastiones republicanos, James Talarico está cerca de hacer historia. El joven legislador estadal está recuperando el voto hispano que favoreció a Trump en el estado en 2024, y podría darle la mayoría a su partido, dejando por fuera a un controversial candidato republicano, Ken Paxton, que nunca convenció.
Iowa, Alaska, y las hasta hace poco impensables Kansas, Carolina del Sur y Mississippi podrían ser otras conquistas demócratas, dependiendo de qué tan grande sea “la ola azul”.
Pero los demócratas también tienen que defender, y aunque en Georgia y New Hampshire lucen más cómodos, el riesgo de su mayoría pasa por el norte. Abdul El-Sayed en Michigan y Peggy Flanagan en Minnesota, ambos del ala más izquierda de su partido, se han mantenido en una lucha cerrada con sus rivales según las encuestas. La derrota de cualquiera pondría en riesgo la mayoría opositora.
Cámara
De los 435 escaños a elegirse, unos 50 parecen realmente en disputa. Ahí se decidirá la mayoría. La ventaja está del lado demócrata, que aún con los inesperados cambios en los circuitos que los republicanos hicieron en Texas, Florida y otros estados (los demócratas respondieron en California), tienen todas las de ganar y probablemente superen los 230 cargos (con 218 se obtiene la mayoría.
En Venezuela, la mayor atención estará puesta en el circuito 27 de Florida, en el área de Miami, donde María Corina Machado dio su respaldo público a la congresista republicana María Elvira Salazar. A pesar de la dura lucha con Elliot Rodríguez (periodista, e hijo de cubanos al igual que Salazar), la congresista sigue siendo favorita para ganar.
Lo contrario ocurre con decenas de republicanos en distritos que parecían seguros para ellos, como en el sur de Texas, el centro de Pensilvania, y distintas regiones de Michigan, Ohio, Arizona y Virginia, donde los demócratas esperan conseguir su mayoría.
El proceso es complejo, y la noche podría ser muy larga (las mesas en Alaska cierran a la 1 de la madrugada hora del Este, 2 a. m. en Venezuela). Sin embargo, los indicios se conocerán desde temprano: a las 6 p. m. hora del este cierran los primeros centros, y a las 7 p. m. empezarán a conocerse datos de varias elecciones al senado. Si se trata de una ola azul, sus consecuencias se conocerán mucho antes de que acabe el día.
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